Los expertos argumentan que la IA física, que implica robots y máquinas autónomas interactuando con el mundo real, podría proporcionar una vía directa hacia la inteligencia artificial general. Los comentarios de Elon Musk sobre los robots Optimus de Tesla destacan este potencial, en medio de crecientes inversiones en tecnologías relacionadas. El año 2026 se ve como un punto de inflexión clave para el campo.
Elon Musk declaró recientemente que los robots Optimus de Tesla podrían algún día lograr inteligencia artificial general, generando discusión sobre el rol de la IA física. La IA física abarca sistemas que van más allá de la generación de contenido para operar en entornos reales, incluyendo robots, máquinas autónomas y los modelos fundacionales que guían su comportamiento. El impulso en IA física se ha acumulado durante años, con 2026 marcando un punto de inflexión significativo. En CES en enero, el CEO de Nvidia, Jensen Huang, declaró que el momento ChatGPT para la robótica había llegado, señalando el potencial de modelos de IA combinados con infraestructura de cómputo para habilitar una adopción comercial a gran escala. Las inversiones clave se centran en modelos que ayudan a las máquinas a interpretar y responder a su entorno. Nvidia ha introducido Cosmos y GR00T, modelos abiertos diseñados para el aprendizaje y razonamiento de robots, junto con el módulo Jetson T4000 impulsado por Blackwell para aplicaciones de borde industrial. Estas herramientas forman un sistema operativo de robótica, con socios como Boston Dynamics, Caterpillar y LG Electronics ya integrándolos. Google integró completamente su unidad de software de robótica Intrinsic en casa desde Alphabet a principios de este año, creando una pila verticalmente integrada desde modelos fundacionales hasta software de despliegue e infraestructura en la nube. Los datos de despliegue subrayan la competencia. En 2025, las instalaciones globales de robots humanoide alcanzaron aproximadamente 16.000 unidades, con China representando más del 80% en logística, manufactura y sectores automovilísticos. Datos de Morgan Stanley indican que China presentó 7.705 patentes de humanoides en cinco años, cinco veces el total de EE.UU., y poseía el 54% de las instalaciones globales de robots industriales. Empresas chinas como Unitree enviaron aproximadamente 36 veces más unidades el año pasado que los rivales estadounidenses Figure y Tesla combinados, beneficiándose de la producción doméstica de componentes como motores, sensores y reductores armónicos. Esta escala genera datos valiosos para mejorar los modelos, ya que los robots en entornos reales proporcionan señales de entrenamiento que mejoran iteraciones futuras. Tesla planea desplegar robots Optimus en sus fábricas para realizar tareas y recopilar datos para el refinamiento del software. Una encuesta de Deloitte a más de 3.200 líderes empresariales globales encontró que el 58% ya está utilizando IA física en alguna forma, con expectativas de adopción del 80% en dos años. Esta construcción de infraestructura respalda la tesis de que la IA física podría sustentar avances más amplios en inteligencia.