El Tribunal Supremo Popular de China ha advertido de penas más estrictas por usar criptomonedas para blanquear dinero y eludir los controles de capitales. El presidente Zhang Jun hizo la declaración en el informe anual del tribunal a la Asamblea Popular Nacional el 9 de marzo. Esta medida refleja la represión continua de Pekín contra los delitos financieros facilitados por la tecnología.
El 9 de marzo, el presidente del Tribunal Supremo Popular, Zhang Jun, presentó el informe anual de trabajo del Tribunal Supremo Popular a la Asamblea Popular Nacional, destacando el compromiso de imponer penas más duras a individuos y organizaciones implicados en delitos financieros relacionados con criptomonedas. Según el medio local Sina Finance, el tribunal se propone ir a por quienes usan monedas virtuales para blanquear dinero o transferir ilegalmente fondos a través de fronteras, en medio de los esfuerzos por hacer cumplir los estrictos controles de capitales de China que limitan a los individuos a 50.000 dólares anuales para transferencias salientes al exterior. Esta advertencia forma parte de una iniciativa más amplia contra abusos que involucran tecnologías emergentes, incluidas estafas impulsadas por inteligencia artificial y ataques de doxxing de «búsqueda de carne humana», en los que usuarios de internet colaboran para exponer información privada. El informe enfatizó que, aunque China apoya la innovación tecnológica, dichas aplicaciones «deben respetar los límites legales». Se ha instruido a los tribunales a «captar con precisión el espacio de ‘tolerancia al error’ para la innovación tecnológica mientras se promueve el desarrollo estandarizado de la inteligencia artificial». La aplicación de la ley se ha intensificado desde la prohibición de Pekín en 2021 al comercio y la minería de cripto, pero los criminales siguen explotando las monedas virtuales para mover fondos al extranjero. Un informe de Chainalysis de enero de 2026 indicó que redes de blanqueo de dinero en lengua china manejaron cerca del 20 % de todos los fondos cripto ilícitos en los últimos cinco años. La postura de tolerancia cero de Pekín subraya su reticencia general hacia las criptomonedas, lo que señala una presión regulatoria continua sobre tales actividades.