Valentina Alape Farfán, una adolescente de 14 años, falleció tras recibir un disparo en la cabeza en un apartamento de Neiva. El incidente ocurrió cuando un menor de 16 años manipulaba un arma traumática modificada durante un juego entre amigos. Su madre, Liliana Alape Farfán, lamenta las malas compañías que llevaron a la tragedia.
El jueves por la noche, alrededor de las 7:40 p.m., Valentina Alape Farfán salió de su casa en el macroproyecto Bosques de San Luis, en la comuna Seis de Neiva, para reunirse con amigos en un apartamento cercano de la agrupación F. La menor, estudiante de noveno grado en el Liceo Santa Librada y aspirante a veterinaria, había recibido un abrazo de su madre, Liliana, momentos antes de partir.
No pasaron diez minutos cuando un disparo alertó a Liliana. Corrió al lugar y encontró a su hija herida, siendo evacuada en un taxi. Valentina fue trasladada primero a la ESE Carmen Emilia Ospina sede Canaima y luego al Hospital Universitario Hernando Moncaleano Perdomo, donde luchó por su vida hasta las 4:10 a.m. del viernes, cuando se confirmó su muerte cerebral por el daño irreversible en el cráneo.
Cinco menores —dos varones y tres mujeres— estaban solos en el apartamento. El presunto responsable, un vecino de 16 años sin antecedentes, manipulaba el arma supuestamente sin balas para impresionar a los demás. Según testigos, primero apuntó a otra niña sin efecto, pero al hacerlo con Valentina, el arma disparó. La Policía Metropolitana de Neiva lo aprehendió, y se iniciaron procedimientos judiciales para menores.
Liliana relató con voz quebrada: “En un prestico se me fue para allá. No pasaron 10 minutos cuando escuché un disparo”. Exigió justicia y advirtió a otros padres: “Por favor, no dejen a sus hijos con malas compañías. Las malas juntas la llevaron a la muerte”. La familia se mudó recientemente al conjunto creyendo que era seguro.
Este es el tercer homicidio en los primeros cuatro días de diciembre de 2025 en Neiva, sumando 15 adolescentes víctimas en el año.