La economía colombiana creció un 3,6% en el tercer trimestre, impulsada principalmente por el gasto público, lo que ha encendido alertas sobre la sostenibilidad fiscal y los efectos en la inflación. Analistas destacan que el sector público aportó cerca de la mitad del avance del PIB, con un crecimiento del 8% en áreas como administración, defensa, educación y salud.
El crecimiento económico de Colombia en el tercer trimestre del año, que alcanzó el 3,6%, ha sido calificado como positivo, pero su origen en un fuerte aumento del gasto público genera inquietudes entre expertos y autoridades. Este impulso proviene en gran medida del sector público, que registró un avance del 8%, contribuyendo con aproximadamente la mitad del incremento del PIB. Factores clave incluyen el aumento de primas para uniformados, la reactivación de trámites en entidades como la Registraduría y reajustes salariales pendientes.
A septiembre, el gasto del Gobierno Nacional Central se situó en el 18,4% del PIB, un punto porcentual más que el año anterior, mientras que el gasto primario llegó al 14,9% del PIB, superando tanto la cifra de 2024 como el promedio reciente. Aunque operaciones de manejo de deuda generaron ahorros significativos —una reducción del saldo de deuda de $21,6 billones y una baja en el costo de intereses de $26,2 billones, según el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf)—, estos recursos se destinaron a financiar más gasto en lugar de reducir el déficit.
Como resultado, el déficit fiscal global alcanzó el -5,4% del PIB a septiembre, el nivel más alto para ese mes desde la pandemia. Además, la inversión extranjera directa se encuentra en mínimos históricos, representando solo el 16% del PIB, aunque el crecimiento del PIB colombiano figura entre los más altos de la OCDE.
El principal riesgo radica en el impacto sobre la inflación, que registró una variación anual del 5,51% en octubre, alejada de la meta del 3%. Este empuje de la demanda podría complicar el retorno a niveles bajos de precios, según analistas.