Fanny Lacroix, alcaldesa de una comuna de 500 habitantes en Isère, publica un ensayo titulado 'Au fil du village' para animar a perfiles atípicos a involucrarse en la política local. A sus 40 años, mientras su primer mandato se acerca a su fin, aboga por profesionalizar y limitar en el tiempo el mandato de alcaldesa. Su trayectoria personal resalta los desafíos y oportunidades del compromiso rural.
Fanny Lacroix, de 40 años, no estaba predestinada a convertirse en alcaldesa de una pequeña comuna rural. Instalada en el Trièves, una zona de media montaña en la frontera entre Isère y Hautes-Alpes, siguió a su pareja desde París, donde trabajaba como urbanista. En 2014, se convirtió en secretaria del ayuntamiento en Saint-Sébastien, que se fusionó en 2017 con Cordéac para formar Châtel-en-Trièves, un pueblo de 500 habitantes a los pies del Dévoluy.
Elegida alcaldesa de esta nueva comuna, desarrolló una cultura de coconstrucción con los residentes. También es vicepresidenta de la Association des maires ruraux de France (AMRF), donde cuestiona los códigos tradicionales. Políticamente comprometida, se unió al partido Place publique antes de presentarse en las elecciones legislativas de 2022 por MoDem.
En su ensayo 'Au fil du village' (ediciones Utopia, 208 páginas, 10 euros), publicado al final de su primer mandato, Fanny Lacroix traza este camino construido sobre desafíos personales: '¿chiche?'. Llama a profesionalizar el mandato de alcaldesa y limitar su duración, con el objetivo de convencer a personas alejadas del perfil sociológico típico de los elegidos comunales de embarcarse en la aventura de la política local.