Once militantes antirracistas comparecieron ante el tribunal de Fort-de-France del 5 al 7 de noviembre por la destrucción de cuatro estatuas en 2020, incluidas dos de Victor Schœlcher. Estos actos, ocurridos durante la conmemoración de la abolición de la esclavitud, plantean preguntas sobre el vandalismo y la historia colonial. La sentencia se espera para el 17 de noviembre.
Tras cinco años de investigación, el juicio por el derribo de estatuas en Martinica tuvo lugar del 5 al 7 de noviembre ante el tribunal correccional de Fort-de-France. Once personas están acusadas de destruir, en mayo y julio de 2020, dos estatuas de Victor Schœlcher —autor del decreto de abolición de la esclavitud de 1848— y dos esculturas de la era colonial.
Los actos ocurrieron a plena luz del día en los centros de las ciudades de Fort-de-France y Schœlcher, ampliamente compartidos en redes sociales. El 22 de mayo de 2020, día de conmemoración de la abolición de la esclavitud, un grupo derribó una estatua de mármol de Schœlcher, erigida durante más de un siglo frente al antiguo tribunal, ahora un centro cultural. Actos similares siguieron en julio.
La fiscal Pascale Ganozzi describió el caso como «histórico» en su alegato final de 50 minutos: «Estos tres días de audiencias han estado dedicados a un caso que diremos que es histórico».
El juicio plantea preguntas persistentes: ¿es mero vandalismo o un acto político contra el legado colonial de Francia en las Antillas? ¿Son los acusados los verdaderos autores? ¿Y a quién pertenecían las estatuas? El tribunal dictará su veredicto el 17 de noviembre, sin respuestas definitivas aún.