Un colaborador de WIRED describe cómo años de acumular gadgets para el hogar inteligente convirtieron su configuración en un lío complicado. Frustrado con las reparaciones constantes, decidió abandonar Alexa y reducir la dependencia de la nube. El cambio busca simplificar la vida diaria mediante control local.
Hasta hace poco, la configuración del hogar inteligente del autor estaba en caos. Después de años de probar, comprar y actualizar a los últimos gadgets para el hogar inteligente en un intento de hacer la vida más fácil, se convirtió en un lío hinchado que en realidad la hacía más complicada.
El artículo destaca los peligros de la sobredependencia en sistemas basados en la nube como Alexa, que a menudo llevan a más resolución de problemas que disfrute. «Si estás pasando más tiempo arreglando tu hogar inteligente que usándolo, podría ser hora de dejar de depender de la nube», aconseja el artículo. Este relato personal subraya la creciente frustración entre los usuarios con dispositivos IoT interconectados de Amazon y Google.
Al abandonar Alexa, el autor actualizó su sistema para priorizar la automatización local, reduciendo las dependencias que causaban inestabilidad. La historia sirve como una guía práctica para otros que enfrentan problemas similares, enfatizando configuraciones de hogar inteligente más simples y confiables.