Rodrigo Paz, un conservador proempresarial, juró como presidente de Bolivia el 8 de noviembre de 2025, poniendo fin a casi dos décadas de gobierno socialista. Hereda la peor crisis económica del país en 40 años, marcada por alta inflación y escasez de combustible. Paz prometió reformas para abrir Bolivia al mundo y estabilizar la economía.
Rodrigo Paz, el hijo de 58 años de un expresidente y miembro del partido Demócrata Cristiano, prestó juramento el sábado 8 de noviembre de 2025, en la sede del Congreso boliviano. La ceremonia tuvo lugar en medio de un diluvio torrencial, lo que provocó aplausos de los asistentes. "Dios, familia y país: sí, presto juramento", declaró Paz, tras su victoria en una elección de segunda vuelta el mes pasado.
En su discurso de inauguración, Paz enfatizó un cambio de las políticas izquierdistas de las últimas dos décadas, que muchos culpan de los problemas económicos de Bolivia. Bajo el expresidente Evo Morales, quien gobernó de 2006 a 2019, el país nacionalizó recursos energéticos, rompió lazos con Washington y forjó alianzas con China, Rusia, Cuba y Venezuela. Uno de los primeros actos de Paz fue restablecer las relaciones diplomáticas a nivel de embajador con Estados Unidos, interrumpidas durante 17 años después de que Morales acusara al enviado estadounidense de apoyar una conspiración de derecha.
"Nunca más una Bolivia aislada, atada a ideologías fallidas, o una Bolivia de espaldas al mundo", afirmó Paz durante el evento, al que asistieron delegaciones de más de 70 países y dignatarios locales.
Paz enfrenta graves desafíos económicos, incluyendo una inflación interanual superior al 20 por ciento y escasez crónica de combustible y dólares. Las largas colas en las gasolineras se han vuelto comunes, agravadas por el gobierno saliente de Luis Arce, que agotó casi todas las reservas de divisas para subsidiar la gasolina y el diésel. En la campaña electoral, Paz abogó por un modelo de "capitalismo para todos", que incluye descentralización, menores impuestos, disciplina fiscal y gasto social sostenido. Se comprometió a mantener los programas sociales mientras estabiliza la economía, aunque los economistas advierten de que estos objetivos podrían entrar en conflicto.