Louise Trotter presentó su segunda colección para Bottega Veneta el 28 de febrero de 2026 en la sede del Palazzo San Fedele de la marca durante la Semana de la Moda de Milán. Inspirada en la arquitectura brutalista de Milán y su sensualidad oculta, el desfile presentó siluetas femeninas potentes, sastrería escultórica, texturas innovadoras que imitan pieles y pieles, y prendas de abrigo destacadas, fusionando el poder femenino con estructuras protectoras en 80 looks sobre una alfombra roja.
La diseñadora británica Louise Trotter, que vive en Milán desde hace un año, presentó su segunda colección de prêt-à-porter de Bottega Veneta en el Palazzo San Fedele, entre La Scala y el Duomo. Describió a Milán como una 'ciudad muy brutalista, con una sensualidad un poco oculta', inspirándose en su exterior duro e interior suave, reflejado en la costumbre local de vestirse con elegancia. Las notas del desfile enmarcaron la colección como 'el diálogo entre el brutalismo y la sensualidad', dedicada a 'la expresión del colectivo: la maravillosa colaboración entre el corazón, la mente y la mano'.</n/nEl desfile comenzó con trajes sombríos y esculpidos en negros y grises fríos con acolchado exagerado en hombros y caderas —declaraciones del poder femenino distintas de los estilos de los años 80, acentuando curvas como capullos protectores—. Pasó a tonos vibrantes y materiales inventivos que aludían a pieles: hilos de seda imitando piel de cordero, piel de cordero real cepillada como piel de zorro, abrigos de cocodrilo mate, intrecciato con flecos peludos, terciopelo de pelo grueso como astracán, fibra de vidrio reciclada esponjosa (en blanco y negro o rosa chicle) y un abrigo oscilante rizado de más de 2000 elementos de piel de cordero. Destacaron gabardinas de cuero microintrecciato para hombre y trajes curvos; piezas de fibra de vidrio evocando a Cruella o los Soundsuits de Nick Cave; un conjunto rojo carmesí brillante; minivestidos de hilos de seda; y una falda asimétrica con flecos en blanco y negro.</n/nLa modelo Liya Kebede caminó con una túnica y pantalones escultóricos oversize. Casi todos los looks llevaban gorros como gorros de punto o gorras con flecos que aludían a Romeo y Julieta de Franco Zeffirelli de 1968, estilizados con piernas desnudas o leggings. La ropa masculina incluyó sastrería relajada, abrigos de guisantes mullidos, jerséis militares con parches de cuero y abrigos de oficial acolchados. Atendiendo a críticas previas sobre voluminosidad, Trotter enfatizó ligereza y artesanía: 'Pasamos mucho tiempo... para tener estructura, forma y curva sin pesadez... La búsqueda de la artesanía es central'. El desfile evocaba a Maria Callas, Pier Paolo Pasolini e incluso a Margot Tenenbaum. Consejo de estilismo: Saca un cuello de una camisa blanca fuera de la chaqueta.