El gobierno brasileño afirmó que no ha ofrecido asilo al presidente venezolano Nicolás Maduro y que él no ha mostrado interés en ello. Los funcionarios priorizan prevenir una intervención militar de EE.UU. en Venezuela, temiendo inestabilidad regional. Brasil no está mediando conversaciones entre Washington y Caracas.
Según fuentes de alto rango del gobierno brasileño, el país no tiene intención de otorgar asilo o refugio a Nicolás Maduro, líder de Venezuela. Informes recientes sugerían lo contrario, pero el dictador no ha indicado ningún deseo de protección en territorio brasileño o en la embajada en Caracas. Si se presenta una solicitud formal, el gobierno la evaluará, aunque cree que Brasil no es la opción preferida de Maduro.
Las relaciones entre Brasil y Venezuela están tensas desde que el gobierno brasileño se negó a reconocer las elecciones de 2024 en el país vecino, consideradas fraudulentas por observadores internacionales. Además, la exclusión de Venezuela del grupo Brics empeoró las relaciones bilaterales. La máxima prioridad de Brasilia es prevenir una acción militar de EE.UU., cuyo riesgo sigue siendo alto. Un ataque de EE.UU. podría intensificar los flujos de refugiados hacia naciones vecinas y alentar intervenciones en otros países de la región, como Colombia y México, criticados por Donald Trump por supuesta lenidad hacia el narcotráfico y la migración ilegal.
Los funcionarios brasileños enfatizan que el país no está involucrado en mediaciones entre EE.UU. y Venezuela, ni participó en la llamada telefónica entre Trump y Maduro. Una renuncia forzada de Maduro, presionada por la Casa Blanca, causaría caos, ya que la oposición –incluyendo a María Corina Machado– carece de fuerza para tomar el poder, creando un vacío que podría derramarse a Brasil, similar a los casos de Libia, Siria, Irak y Afganistán.
Brasil no fue notificado con antelación sobre la reunión entre el empresario Joesley Batista y Maduro, en la que el primero supuestamente instó a la renuncia del líder, según informó Bloomberg e informado a la Casa Blanca. Bajo Trump, EE.UU. ha movilizado fuerzas militares significativas en América Latina, resultando en más de 80 muertes en operaciones contra presuntos transportes de drogas. Duros como el secretario de Estado Marco Rubio abogan por una intervención para derrocar a Maduro, con despliegue de potencia de fuego, incluyendo el portaaviones USS Gerald Ford, en aguas cercanas a Venezuela.