Menos de una semana después de anunciar su candidatura presidencial para 2027, Marine Le Pen ha despertado preocupación entre los líderes empresariales. Condenada en apelación por malversación de fondos públicos, ha ganado cuatro puntos en las encuestas. El sector empresarial, que había respaldado a Jordan Bardella, ahora planea oponerse a su programa.
El 12 de julio de 2026, el mundo empresarial reaccionó con sorpresa ante la decisión de Marine Le Pen de postularse a pesar de su condena. El fallo del tribunal de apelación fue considerado severo, pero le permitió presentarse como candidata.
Los líderes empresariales que valoraban la postura proempresarial de Jordan Bardella ahora ven a Marine Le Pen como una adversaria política. Han declarado que están decididos a luchar contra su programa económico.
Las encuestas de Ifop y Elabe muestran que su candidatura no ha tenido un efecto negativo, situándola en el nivel que alcanzó anteriormente Bardella. Otros candidatos, como Édouard Philippe y Gabriel Attal, continúan con sus campañas en este panorama.