Un carrobomba explotó cerca de la Estación de Policía en Suárez, Cauca, el 3 de noviembre de 2025, dejando dos muertos y varios heridos. Horas después, un ataque armado en Corinto sumó cuatro fallecidos más, elevando el saldo a seis víctimas en menos de 24 horas. Las disidencias de las FARC son señaladas como responsables de estos actos de violencia.
La violencia azotó el departamento del Cauca con dos ataques graves en menos de 24 horas. El primero ocurrió en la madrugada del 3 de noviembre en Suárez, donde un carrobomba detonó a pocos metros de la Estación de Policía, atribuido al frente Jaime Martínez del Estado Mayor Central de las disidencias de las FARC. El estallido causó dos muertes, incluyendo a una persona hospedada en un hotel cercano, cuatro heridos —entre ellos un menor de edad— y más de 30 viviendas afectadas.
"El municipio está destruido. Cada ocho días vivimos ataques como este", lamentó el alcalde de Suárez, César Cerón, describiendo la situación como insostenible. El atentado coincide con el aniversario de la muerte en combate del líder de las FARC Alfonso Cano, neutralizado en la vereda El Chirriadero, entre Suárez y Buenos Aires, lo que generó pánico en la zona urbana y áreas vecinas.
Horas después, en Corinto, hombres armados ingresaron a un establecimiento público y asesinaron a cuatro personas —dos hombres y dos mujeres, incluyendo una menor— e hirieron a tres más. Indepaz atribuye el hecho al frente Yair Bermúdez, que disputa el control territorial con las disidencias Dagoberto Ramos. Con este incidente, Colombia registra 67 masacres en 2025.
La vicepresidenta Francia Márquez condenó los actos y solicitó un Consejo de Seguridad inmediato en Suárez, con el ministro de Defensa Pedro Sánchez, el director de la Policía Nacional y comandantes de la Fuerza Pública. "Hechos como este solo destruyen el futuro de nuestros territorios y alimentan la desesperanza. No nos doblegaremos ante la insensatez de los violentos", expresó Márquez. El alcalde de Corinto, Adrián Díaz, reiteró: "Queremos paz, pero una paz duradera". La población exige mayor presencia estatal para garantizar la seguridad.