La Policía del Chaco separó de inmediato a varios aspirantes tras detectar consumo de drogas en exámenes toxicológicos del curso de ingreso. Dos agentes en funciones enfrentan un pedido de destitución por haber consumido estupefacientes en el predio del aeropuerto. Estas medidas buscan reforzar los controles internos en la fuerza.
La Policía del Chaco endureció sus controles internos tras una serie de narcotests en la Escuela de Policía que detectaron resultados positivos entre aspirantes del 41° curso de formación. Según Ricardo Urturi, director del Órgano de Control Institucional (OCI), los alumnos implicados fueron separados automáticamente, ya que no tienen estado policial ni vínculo jurídico con el Estado provincial.
Urturi explicó en una entrevista en Radio Libertad: “Desde la reforma de 2004 nadie ingresa directamente como policía. Antes deben aprobar el curso. Si un aspirante da positivo, se lo desafecta porque todavía no forma parte de la institución”. Los aspirantes expulsados no quedan bajo supervisión del OCI ni reciben acompañamiento institucional, pues no existe relación laboral. El ingreso formal ocurre solo tras aprobar el curso y firmar el decreto de nombramiento.
En contraste, dos efectivos de la Comisaría 11ª, un cabo primero y un cabo, enfrentan un proceso disciplinario por un incidente el 3 de noviembre, cuando fueron denunciados por consumir estupefacientes dentro del predio del aeropuerto. El OCI concluyó la instrucción el 26 de noviembre y elevó al Ministerio la solicitud de destitución. “Al ser policías en funciones, la resolución final la toma el gobernador”, señaló Urturi.
Tras los positivos, la Escuela de Policía reforzó los controles: cerca de 490 cadetes del nuevo curso deben someterse a narcotests que detectan marihuana, cocaína, benzodiacepinas, barbitúricos, opiáceos y metanfetaminas. Los análisis se realizan en presencia del alumno y supervisores, con resultados inmediatos. La medida garantiza estándares de idoneidad, disciplina y aptitud para el servicio.