El 17 de noviembre, el Ministerio de Exteriores de China y la embajada en Japón advirtieron a los ciudadanos contra viajar allí debido a 'riesgos significativos para la seguridad personal y las vidas de los ciudadanos chinos', provocados por declaraciones de Sanae Takaichi. Esto ha llevado a cancelaciones masivas de viajes a Japón, con turistas optando por destinos del sudeste asiático como Singapur, que las agencias de viajes dicen que están cosechando los beneficios.
La llamada de Pekín a boicotear Japón tras las declaraciones de Sanae Takaichi está impulsando países del sudeste asiático como Singapur, según agencias de viajes. El 17 de noviembre, el Ministerio de Exteriores de China y la embajada china en Japón emitieron advertencias contra viajar al país, citando 'riesgos significativos para la seguridad personal y las vidas de los ciudadanos chinos en Japón'.
El incidente surge de declaraciones políticas japonesas que reabren heridas históricas, evocando la retórica del Japón imperial usada para justificar invasiones. Los turistas chinos, el mayor grupo de entrada en Japón, contribuyeron con unos 590.000 millones de yenes (3.770 millones de dólares) en consumo durante el trimestre julio-septiembre de este año. Sin embargo, la disputa diplomática ha provocado una fuerte reacción pública, con un aumento masivo de cancelaciones. 'Aún no he decidido, pero definitivamente no Japón este año', confesó un amigo que pasaba inviernos en las aguas termales de Japón durante años.
Agencias como Dynasty Travel y Chan Brothers reportan un giro hacia Tailandia, Malasia, Vietnam e Indonesia. Singapur, apodado 'sin dramas', atrae a quienes buscan escapadas seguras y sin complicaciones. Datos de Trip.com muestran un aumento en reservas para el sudeste asiático y una caída en búsquedas de Japón.
Esta ola de boicots va más allá de la disputa diplomática, destacando la sensibilidad pública hacia las narrativas históricas de Japón, incluida la Masacre de Nankín y la Unidad 731. Un artículo de opinión señala que el lenguaje del primer ministro japonés cruzó una línea roja. El impacto económico en el sector turístico de Japón es sustancial.