Dos mujeres que trabajaron bajo las órdenes de Francisco Salazar, exasesor de Moncloa, presentaron denuncias por acoso sexual en el canal interno del PSOE que desaparecieron durante cinco meses. Ambas describen comportamientos misóginos y humillantes en el entorno laboral. El partido admitió la falta de diligencia y reactivó los casos tras la intervención de elDiario.es.
Francisco Salazar, conocido como Paco Salazar, exasesor cercano a Pedro Sánchez y expresidente del Hipódromo de la Zarzuela, enfrenta nuevas acusaciones de acoso sexual por parte de subordinadas en Moncloa. elDiario.es accedió a dos escritos presentados en julio en el canal antiacoso del PSOE, que desaparecieron del sistema durante cinco meses sin respuesta alguna desde Ferraz.
La primera denuncia, registrada el 8 de julio, proviene de una joven afiliada socialista con un expediente académico brillante. Describe comentarios explícitos sobre su vestimenta y aspecto físico, como pedirle que mostrara el escote o que se agachara para demostrar flexibilidad. “Llegaba por la mañana y te decía el buen culo que te hacía ese pantalón o te pedía que le enseñaras el escote”, relata en conversación con el periódico. Añade que Salazar sometía a las mujeres a situaciones humillantes, como preguntar en la oficina si habían dormido poco por relaciones sexuales, y que nunca dirigía bromas similares a los hombres. Además, advertía a los varones del equipo contra acercarse a las mujeres, afirmando que a él le gustaban “las niñas”.
La segunda denuncia, del 28 de julio, detalla un ambiente “irrespirable” con lenguaje hipersexualizado y gestos degradantes. La denunciante cuenta que Salazar salía del baño a medio vestir, no se subía la cremallera hasta estar cerca de su cara y escenificó una felación en el despacho. “Él sabía cuándo te incomodaba y lo disfrutaba manifiestamente”, escribe, explicando cómo castigaba a quienes ponían límites excluyéndolas de proyectos o gritándoles públicamente.
Ambas mujeres, con perfiles profesionales destacados y compromiso ideológico, expresaron miedo al denunciar y criticaron la inacción del partido. El PSOE reconoció un “error informático” y prometió contactarlas, mientras Salazar dimitió en verano tras testimonios previos y mantiene una consultoría externa con el PSC, negada por el partido catalán. Las afectadas exigen que el PSOE esté a la altura y evite que tales conductas se repitan.