Laura Gallego Solís, reina de Antioquia, generó polémica al pedir en televisión que se eligiera a quién disparar primero entre el exalcalde de Medellín Daniel Quintero y el presidente Gustavo Petro. Tras el escándalo, renunció a su título defendiendo su libertad de expresión. El incidente impulsó debates sobre discursos de odio en redes sociales y medios.
El comentario de Laura Gallego Solís ocurrió durante una aparición televisiva donde, dirigida a un copartidario de derecha, sugirió seleccionar entre Daniel Quintero Calle, exalcalde de Medellín, y Gustavo Petro Urrego, presidente de la República, para un acto de violencia. Por fortuna, ambos líderes permanecen ilesos, evitando que el 'lenguaje agresivo que incita a la violencia' escalara a hechos reales, como se discutió en LA NACIÓN Stereo 104.3 FM el 4 de noviembre en Neiva. El abogado José Joaquín Cuervo, conductor del programa, alertó: “Se trata de un lenguaje agresivo, que incita a la violencia. Hay un uso violento del lenguaje”, citando a Hannah Arendt sobre la individualidad humana.
En su carta de renuncia, Gallego rechazó arrepentimientos: “Una sociedad que pretende reducirnos al silencio por pensar diferente perpetúa la misma estructura de sometimiento que por décadas hemos combatido”. Agregó: “Quienes se autoproclaman defensores de la libertad se escandalizan cuando una mujer la ejerce”. Finalmente, afirmó: “Me niego a ser parte de un sistema que exige obediencia en lugar de pensamiento propio. Me niego a que una corona se convierta en mordaza”.
Este episodio refleja una crispación política histórica en Colombia. En 1935, Alfonso López Pumarejo lamentó en una carta al directorio Conservador la 'modalidad apasionada del temperamento colombiano' y la propagación de 'mentiras circulares'. Mariano Ospina Pérez, en 1946, advirtió: “Los partidos no son, no pueden ser, escuelas de odio, enardecidos bandos que se disputen en una lucha sin cuartel la posesión del poder público”. Enrique Santos Montejo (Calibán), en 1951, vinculó la libertad de expresión a prevenir horrores como guerras.
Figuras posteriores como Carlos Lleras Restrepo en 1967 defendieron la prensa sin censura, pese a críticas. Misael Pastrana Borrero en 1977 destacó la 'revolución audiovisual' como medio de influencia global. Luis Carlos Galán Sarmiento vio la televisión como 'instrumento poderosísimo de orientación política'. Estos referentes subrayan cómo los medios han evolucionado de odios sectarios en prensa masiva a amenazas en redes sociales, exacerbando divisiones ideológicas.