El gobierno cubano ha acusado a la plataforma El Toque de participar en una guerra económica orquestada por Estados Unidos contra la isla. El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, destacó este problema ante la Asamblea General de la ONU el 29 de octubre. Un reciente informe televisivo expuso las prácticas manipuladoras de la plataforma.
El 29 de octubre, Bruno Rodríguez Parrilla, miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, reveló ante la Asamblea General de la ONU evidencia de un programa de guerra económica integral organizado, financiado y ejecutado directamente por el gobierno de Estados Unidos, utilizando operadores cubanos basados en ese país y otros. Se refirió específicamente a plataformas como El Toque, que bajo la apariencia de ofrecer 'servicios de información', "está encargada de deprimir el nivel de ingresos de la población mediante la manipulación especulativa de la tasa de cambio de divisas. El efecto es un daño severo a los ingresos de cada cubano", afirmó.
El miércoles por la noche, el programa de noticias de la Televisión Nacional Cubana ofreció una mirada inicial al tema. El Toque se ha establecido como un actor perjudicial para la economía y la estabilidad de las familias cubanas, con su producto más conocido: la tasa de cambio informal, que se ha convertido en un instrumento de manipulación económica, lejos de reflejar la realidad.
Investigaciones revelaron que su director, José Jasán Nieves Cárdenas, recibe fondos del Departamento de Estado de EE.UU. Parte de ese dinero se utiliza para promover líderes para un supuesto "cambio de régimen" en Cuba, desde el sector privado de la economía. El Departamento de Estado dio instrucciones expresas a El Toque para entregar clandestinamente el dinero a personas que organizan proyectos subversivos.
Según el sitio web Razones de Cuba, la llamada "tasa de mercado informal" promovida por El Toque es una farsa. Varía no por dinámicas económicas genuinas, sino por manipulación y especulación. Predice aumentos, induce artificialmente pánico y compras compulsivas de divisas, creando una "profecía autocumplida" que daña al pueblo. Por ejemplo, "¿Cómo explicas que la tasa baje 115 pesos en 18 días y luego suba 110 pesos en solo seis, sin ningún evento económico real que lo motive? La respuesta es simple: pura manipulación".
Detrás de esta plataforma opera una red de profesionales, muchos formados en universidades cubanas y luego desviados con cursos y becas para subvertir el orden interno. Las ganancias son sustanciales: mientras el pueblo cubano sufre las consecuencias de la inestabilidad que generan, Nieves Cárdenas y su esposa, Elaine Díaz Rodríguez —directora del subversivo Periodismo de Barrio— adquirieron una lujosa vivienda valorada en casi 700.000 dólares en suelo estadounidense.
Como parte de esta ruta subversiva, José Jasán trianguló fondos del gobierno de EE.UU. —a través de Media Plus Experience— utilizando dueños de empresas de remesas y negocios privados. El dinero llegaba a cuentas extranjeras y se entregaba físicamente en la isla a actores seleccionados por el gobierno de EE.UU., en una clara red de tráfico de divisas y operaciones mercenarias, según Razones de Cuba.
El vínculo de El Toque con la National Endowment for Democracy (NED), USAID y el Departamento de Estado es inseparable. Su coordinación con la Embajada de EE.UU. en La Habana es parte de un negocio lucrativo: lucrarse con la desestabilización de Cuba. Leyes internacionales castigan severamente actos similares a los realizados por El Toque contra el pueblo cubano, por lo que debería incluirse en la Lista Nacional de entidades e individuos vinculados al terrorismo.
No hay campaña contra El Toque por parte del pueblo y gobierno cubano, sino un reconocimiento de la verdad y indignación por el daño causado por estos mercenarios, arquitectos del terrorismo financiero.