El gobierno cubano ha informado a empresas extranjeras que no podrán retirar ni transferir al exterior las divisas depositadas en bancos locales. Esta medida, calificada como un 'corralito', se extiende ahora a todo el sector extranjero y afecta también a misiones diplomáticas. Economistas advierten que erosiona la credibilidad del sistema financiero cubano.
La medida fue confirmada por fuentes empresariales y diplomáticas a la agencia EFE el 20 de noviembre de 2025. Anteriormente, en abril de 2025, el gobierno la probó con un grupo reducido de compañías. Economistas como Mauricio de Miranda, profesor en la Universidad Javeriana de Cali, Colombia, la describen como un golpe a la confianza en los compromisos cubanos con socios comerciales e inversores.
"Es terrible, porque es un golpe más contra la credibilidad del gobierno cubano respecto a sus compromisos", dijo De Miranda a elTOQUE. Agregó que esto recuerda las restricciones en cuentas en dólares de ciudadanos cubanos, donde los depósitos se inmovilizan por decisión gubernamental.
En respuesta, el gobierno ofrece cuentas 'reales' financiadas desde el exterior, que supuestamente permitirían retiros y transferencias. Sin embargo, algunas empresas reportan problemas con ellas, lo que aumenta la incertidumbre sobre la liquidez bancaria. De Miranda aconseja no abrirlas, ya que no hay garantías futuras.
Esta política forma parte del Programa para Corregir Distorsiones y Relanzar la Economía, que incluye nuevos mecanismos para gestionar divisas, aunque sin detalles específicos. Para el cuerpo diplomático, el Ministerio de Relaciones Exteriores estableció una 'fecha de corte': depósitos posteriores podrían ser accesibles, pero los anteriores no lo garantizan.
Misiones diplomáticas están trasladando fondos a Panamá, República Dominicana o Miami por dificultades de acceso. De Miranda destacó el cierre de la embajada belga en La Habana, sede de la UE, como un indicio preocupante.
El sistema bancario cubano enfrenta una crisis de liquidez, admitida por fuentes oficiales. La tasa de cambio oficial es de 24 pesos por dólar, mientras que en el mercado informal supera los 430. Esto complica operaciones, repatriación de ganancias y planificación financiera.
De Miranda criticó en Facebook que la inmovilización equivale a robo, y que el gobierno usa estos fondos para sus fines. "Los 'genios' de las finanzas cubanas contribuyen fuertemente a las sanciones económicas que denuncian, porque han logrado que nadie confíe en el sistema financiero cubano", afirmó.
La economista Rafaela Cruz, en Diario de Cuba, calificó la situación como "extremadamente grave". Indicó que impide repatriar capitales, señal de pánico y bancarrota, y que la escasez de divisas hace inviables las políticas de apoyo monetario. Sin reservas ni crédito externo, la decisión ofrece alivio temporal pero agrava la asfixia a largo plazo, disuadiendo inversiones necesarias para la recuperación.