El presidente cubano Miguel Díaz-Canel se reunió con la relatora especial de la ONU, Alena Douhan, en el Palacio de la Revolución. Durante el encuentro, transmitido por la televisión estatal, Díaz-Canel atribuyó los problemas de Cuba al embargo de Estados Unidos. Douhan criticó las sanciones económicas como herramienta política inválida.
La reunión entre el presidente Miguel Díaz-Canel y Alena Douhan, relatora especial de la ONU sobre medidas coercitivas unilaterales, tuvo lugar en el Palacio de la Revolución y fue transmitida por la televisión estatal el viernes. Díaz-Canel reiteró que la política 'genocida' de Estados Unidos, intensificada durante el primer mandato de Donald Trump (2017-2021) y reforzada con su regreso, es la causa principal del sufrimiento del pueblo cubano, incluyendo apagones, escasez, crisis de salud y represión.
Se mencionó el regreso de Cuba a la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo como justificación para el endurecimiento económico, aunque el país ya no entrena tropas para guerras en el extranjero como en décadas pasadas. Douhan, crítica de Washington, hizo eco del guion cubano al describir al país como víctima y censuró el uso de sanciones económicas.
Sin embargo, temas internos como privilegios para la élite, censura, persecución de manifestantes y obstáculos burocráticos no formaron parte de la agenda. Díaz-Canel afirmó que Cuba está dispuesta a cooperar plenamente con los mecanismos de derechos humanos del Consejo de la ONU, a pesar de restricciones históricas en libertades civiles, pluralismo político y criminalización de protestas no violentas.
En la misma semana, el régimen cubano bloqueó las cuentas en divisas extranjeras de empresas foráneas y misiones diplomáticas, impidiendo retiros o transferencias al exterior. Se ofrece la apertura de nuevas cuentas 'reales' con fondos del exterior, pero empresas reportan problemas para retirar efectivo y repatriar fondos. Estas compañías deben formar joint ventures donde el Estado toma al menos el 60% de las ganancias.
La visita de Douhan, vetada previamente por inteligencia cubana como pro-izquierdista, no incluyó contacto con activistas ni organizaciones de la sociedad civil independiente, ni visitas a presos políticos. Su informe final se presentará en septiembre de 2026 ante el Consejo de Derechos Humanos.