La primavera seca ha reducido los problemas de mosquitos a lo largo del bajo Dalälven una vez más este año. Las escasas inundaciones han provocado que un menor número de larvas de mosquito pudieran desarrollarse. Sin embargo, los investigadores advierten que las fuertes lluvias de verano podrían cambiar la situación.
La zona que rodea el bajo Dalälven suele verse gravemente afectada por los problemas de mosquitos. No obstante, la escasa cantidad de nieve y la falta de lluvia han impedido que se produzcan grandes inundaciones. Esto ha provocado un descenso en los niveles de agua subterránea y menos charcas donde las larvas pueden eclosionar. Anders Lindström, investigador del Instituto Nacional de Veterinaria, señala que haría falta una cantidad increíble de lluvia este verano para revertir la situación. También apunta que la sequía, al mismo tiempo, genera otros problemas para la fauna. Localmente, en las zonas bajas, todavía puede haber muchos mosquitos. Sin embargo, en general, se espera una cantidad de mosquitos significativamente menor de lo habitual en los alrededores de Folkärna, en el municipio de Avesta.