Durante la temporada de Ramadán de 2026, el drama egipcio 'Sohab Al Ard' se convirtió en un fenómeno cultural y mediático que documenta la crisis humanitaria en Gaza en medio del conflicto israelí-palestino. Producida por United Media Services, la serie cautivó a millones de espectadores árabes con su retrato del sufrimiento palestino, pero provocó reacciones intensas en Israel, donde se consideró un desafío a la narrativa israelí.
La serie cuenta la historia de Nasser, un palestino que pierde a sus hermanos en un ataque aéreo israelí y asume la responsabilidad de su sobrino herido Younes mientras sobreviven en una Gaza sitiada. Destaca la resiliencia en medio de la adversidad, centrándose en el costo humano de la guerra, incluidos niños heridos, familias aferradas a su tierra y voluntarios que arriesgan sus vidas para entregar ayuda. El programa se estrenó en el contexto de lo que ha sido descrito como un genocidio cometido por Israel desde el 7 de octubre de 2023. nnEn Israel, los medios oficiales y los portavoces militares lanzaron una campaña para desacreditar la serie, acusándola de distorsión histórica y 'lavado de cerebro'. La portavoz militar israelí Ella Waweya condenó el drama como una manipulación deliberada de los hechos, acusándolo de convertir a los perpetradores en víctimas y distorsionar la realidad del conflicto. Medios nacionales como Yedioth Ahronoth y Haaretz expresaron preocupación por que pudiera moldear la opinión pública global, llamándolo un 'arma blanda' en la batalla narrativa. El canal público Channel 12 acusó a la televisión estatal egipcia de usar la serie para avanzar objetivos políticos en los esfuerzos diplomáticos de El Cairo. nnEn respuesta a las acusaciones, el director Peter Mimi publicó una imagen sarcástica de la actriz que interpreta a una oficial israelí, comentando que las imágenes eran reales. El actor Eyad Nassar, quien da vida a Nasser, llamó a la serie 'un documental de la verdad' que refleja experiencias palestinas reales y una expresión del 'poder blando' egipcio en apoyo a la causa palestina. El supervisor del guion Mohamed Hisham Obeya enfatizó su enfoque en la humanidad por encima de la política abierta, haciendo que su mensaje de sufrimiento y resistencia sea universal. nnEn Egipto, la reacción israelí se vio como prueba del impacto del programa. El locutor Ahmed Moussa afirmó que las reacciones demostraban que la serie se había convertido en un 'punto de dolor real' para el establishment israelí. Recibió amplio elogio en el mundo árabe, particularmente en Gaza y Cisjordania, donde se la describió como un 'espejo' de las luchas diarias de los palestinos. Los medios occidentales han comenzado a analizar cómo tales producciones desafían la dominancia de la narrativa israelí en la cobertura internacional. A pesar de la campaña de descrédito de Israel, la serie sigue aumentando su audiencia.