A principios de la década de 2010, Elon Musk se preocupó por el potencial de la IA bajo control impulsado por el lucro. Para abordar esto, ayudó a establecer OpenAI como una fuerza contraria enfocada en el beneficio humano. El movimiento llegó después de distanciarse de la adquisición de DeepMind por Google.
La implicación de Elon Musk en la inteligencia artificial comenzó con inversiones tempranas en DeepMind, un laboratorio con sede en el Reino Unido que lideraba los esfuerzos en inteligencia artificial general. A principios de la década de 2010, Musk reconoció a la IA como potencialmente la tecnología más poderosa de la historia, pero sospechaba que el control por entidades poderosas y orientadas al lucro podría dañar a la humanidad.
Los vínculos de Musk con DeepMind terminaron después de que Google adquiriera la organización en 2014. Al sentir la necesidad de una alternativa motivada por intereses humanos en lugar de ganancias, Musk cofundó OpenAI.
En la presentación de OpenAI en 2015, Musk y Sam Altman enfatizaron en una entrevista que las ganancias de los accionistas no influirían en sus decisiones. Esta postura buscaba crear una fuerza equilibrada en el desarrollo de IA en medio de la creciente consolidación industrial que involucra a empresas como Nvidia, OpenAI, Google y Microsoft.
Las alianzas y acuerdos entre estos actores están formando un ecosistema de IA interconectado, planteando preguntas sobre sus implicaciones más amplias para la sociedad.