Emmanuel Macron busca revivir el debate en Francia sobre los peligros digitales, mientras el caso Shein expone la impotencia de los Estados frente a las plataformas y el incumplimiento de la legislación de la UE. El excomisario Thierry Breton critica el fracaso en la aplicación de las leyes adoptadas en 2022. Estos esfuerzos destacan las tensiones entre la regulación y los excesos de los gigantes digitales.
En la recta final de su mandato, tras la disolución fallida de la Asamblea Nacional en junio de 2024, Emmanuel Macron se ha propuesto la misión de 'hacer vivir' el debate sobre 'la democracia en juicio por las redes sociales y los algoritmos'. Personalmente afectado por los excesos digitales –su esposa Brigitte Macron presentó dos demandas, en Francia y Estados Unidos, por ciberacoso después de que se difundiera un rumor en redes sociales afirmando que era un hombre–, el presidente reunió a alrededor de 200 expertos y actores de campo el 28 de octubre en el Elíseo. El objetivo era lanzar una 'obra de resistencia' y construir un 'proyecto de acción común' contra las amenazas de internet y las redes sociales a la democracia y las elecciones.
El 29 de octubre, en el Foro de la Paz en París, Macron criticó a las redes sociales como fuentes de información. 'Lo hemos estropeado, está totalmente mal informarse allí', declaró. Denunció estas plataformas, como YouTube, X, Facebook, Instagram o TikTok –que él mismo utiliza para su comunicación–, como herramientas 'hechas para vender publicidad individualizada', que buscan 'crear la máxima excitación' para generar tráfico y maximizar los ingresos publicitarios. Según él, esta operación 'hace explotar' el orden de mérito de las democracias, basado en la argumentación y la verdad.
Mientras tanto, el caso Shein destaca la impotencia de los Estados. Esta plataforma china está bajo vigilancia gubernamental y se enfrenta a procedimientos judiciales tras el descubrimiento de muñecas sexuales de apariencia infantil y armas de categoría A en su sitio. Thierry Breton, excomisario de la UE para el mercado interior (2019-2024), se sorprende de que la legislación europea –incluyendo el Digital Services Act (DSA), Digital Markets Act (DMA), Data Act y AI Act, adoptados por unanimidad por los Estados miembros y por más del 90% de los diputados europeos en 2022– no se haya aplicado desde 2023, a pesar de las flagrantes violaciones por parte de los gigantes digitales. 'Si hubiéramos aplicado las leyes votadas a nivel europeo, no tendríamos que actuar con urgencia y prisas', afirma en una entrevista con Le Monde. La elección de Donald Trump parece haber liberado a algunos propietarios de plataformas de cualquier compromiso.