El embajador de Etiopía en Corea del Sur, Dessie Dalkie Dukamo, ha solicitado una cooperación firme con Seúl, declarando que su ayuda e inversión en iniciativas clave reforzarán el impulso de Etiopía hacia un desarrollo resiliente ante el clima y un crecimiento a largo plazo que beneficie a las comunidades locales. En una entrevista con la agencia de noticias Yonhap el miércoles, destacó la destreza tecnológica y la experiencia industrial de Corea como pilares fundamentales para los esfuerzos sostenibles de Etiopía.
El embajador de Etiopía en Corea del Sur, Dessie Dalkie Dukamo, dijo a la agencia de noticias Yonhap que la cooperación al desarrollo debería alinearse estrechamente con las estrategias agrícolas y de desarrollo verde de Etiopía, haciendo hincapié en el desarrollo de capacidades y la transferencia de tecnología, especialmente en la gestión forestal y la agricultura climáticamente inteligente. Si combinamos la experiencia de Corea en reforestación e innovación digital, podemos construir un modelo de desarrollo rural resiliente ante el clima que beneficie tanto a las personas como al planeta, señaló. La Iniciativa del Legado Verde de Etiopía, lanzada en 2019, ha plantado 39.600 millones de árboles hasta finales de 2024 y ha creado más de 767.000 puestos de trabajo, según una página web relacionada de la ONU. Dukamo expresó su gratitud por el hecho de que Etiopía siga siendo un país prioritario para la asistencia oficial al desarrollo de Corea y fomentó la inversión privada coreana responsable en el procesamiento agrícola y las tecnologías verdes. También situó a Corea del Sur como un socio clave en los esfuerzos de modernización nacional, como el proyecto del Aeropuerto Internacional de Bishoftu en Adís Abeba, donde la experiencia de Corea en desarrollo urbano e infraestructura podría contribuir. Al abordar las interrupciones en la cadena de suministro derivadas de las tensiones en Oriente Medio, abogó por la diversificación de las fuentes y por rutas comerciales abiertas y predecibles. Dukamo describió los lazos bilaterales como un legado vivo de la participación de Etiopía en la Guerra de Corea, siendo la única nación africana en enviar tropas terrestres, y pidió intercambios educativos para renovar la alianza de sangre para las generaciones más jóvenes.