Felipe Sosa, un ex teniente del Ejército y dueño de una agencia de seguridad privada, fue detenido en Buenos Aires como el principal sospechoso del asesinato de Erika Antonella Álvarez, una joven de 25 años hallada muerta en un basural de Tucumán. La víctima y el acusado se conocían previamente, y el crimen muestra signos de extrema violencia. La captura se logró tras una búsqueda nacional activada por su fuga.
El cuerpo de Erika Antonella Álvarez fue descubierto el 8 de enero en un basural del barrio Manantial Sur, en San Miguel de Tucumán, dentro de una bolsa de residuos. Dos mujeres que realizaban tareas de limpieza alertaron a la Policía. La autopsia reveló que la joven de 25 años murió por un traumatismo craneofacial grave con luxación cervical, causado por golpes contundentes en la cabeza y el rostro, además de una lesión letal en las vértebras del cuello. El cuerpo estaba maniatado con nudos de tipo militar, un detalle que orientó la investigación hacia perfiles con formación castrense.
El principal sospechoso, Felipe Sosa, de 50 años, egresó del Colegio Militar de la Nación en 1998 como subteniente de Infantería y fue dado de baja en 2003 con el grado de teniente. Posteriormente, tuvo experiencia en la Legión Extranjera de Francia. Como empresario de seguridad privada, Sosa conocía a la víctima, ya que habían coincidido en reuniones en la provincia. Las hermanas de Erika y su abogado, Carlos Garmendia, lo describieron como "muy peligroso" en declaraciones a TN.
Tras el crimen, Sosa huyó de Tucumán. La Policía de Tucumán emitió una alerta nacional, y la División Búsqueda de Prófugos de la Policía Federal lo localizó en Pilar, provincia de Buenos Aires. La pista clave fue una motocicleta KTM 1290S comprada por 4 millones de pesos en efectivo, detectada por el Anillo Digital el 13 de enero. Durante un allanamiento en un domicilio ligado a Sosa, su ex pareja expresó celos hacia la víctima y quedó bajo investigación.
Sosa fue aprehendido el 17 de enero en el Hotel Green de Fátima, Pilar, donde intentaba huir. Se incautaron la moto, su celular y prendas. Permanecerá en la Alcaidía de Madariaga hasta su traslado a Tucumán, bajo órdenes del fiscal de Homicidios. Este caso marca el primer femicidio de 2026 en la provincia.