Nueve exintegrantes de las Farc asumieron públicamente su responsabilidad por crímenes cometidos en el norte del Cauca y sur del Valle del Cauca durante una audiencia en Cali. El evento forma parte del Caso 05 de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y busca esclarecer la verdad del conflicto armado. Víctimas y autoridades étnicas participaron en una ceremonia de armonización antes de las declaraciones.
La audiencia se realizó en Cali el 27 de noviembre de 2025, reuniendo a víctimas, autoridades étnicas y representantes del tribunal transicional. Inició con una ceremonia de armonización liderada por autoridades negras, indígenas y campesinas. Frente a un mandala elaborado con frutas y semillas como piñas, plátanos, cocos, naranjas y maíz, pidieron permiso a la naturaleza y encomendaron el encuentro en busca de paz, justicia y verdad. El auditorio estuvo adornado con fotografías de víctimas de homicidios, desapariciones forzadas y minas antipersonal.
Los exintegrantes, pertenecientes a las columnas móviles Jacobo Arenas y Gabriel Galvis, aceptaron responsabilidad por ataques a municipios, uso de minas antipersonal y afectaciones territoriales. Según la JEP, el conflicto en esta subregión tuvo una dimensión étnica y territorial profunda, alterando gobiernos propios, fracturando economías tradicionales e impactando territorios ancestrales con daños materiales, espirituales y comunitarios que persisten.
El magistrado Raúl Sánchez explicó que la JEP identificó un patrón en las acciones armadas: consolidar control territorial y social mediante tomas guerrilleras y ataques a la Fuerza Pública e instituciones bancarias. Entre 1993 y 2015, se registraron 288 confrontaciones en la zona, con Toribío como el municipio más afectado (65 acciones), seguido de Corinto (60) y Caloto (56). El año 2010 fue el más crítico con 32 hechos, y el período de 2002 a 2010 marcó el mayor impacto en la población civil, con muertes, lesiones graves y restricciones a la movilidad. Las comunidades indígenas y afrodescendientes sufrieron particularmente estas dinámicas de violencia, que ahora se esclarecen ante la justicia transicional.