La ONG France Terre d'Asile, dirigida por Najat Vallaud-Belkacem, publicó un estudio que afirma que regularizar a 250.000 trabajadores indocumentados generaría casi 3.000 millones de euros al año para el Estado francés. Combinado con otras reformas, esto produciría ahorros anuales totales de 3.300 millones de euros. Sin embargo, los expertos critican los cálculos por pasar por alto los verdaderos costes de la inmigración.
La ONG France Terre d'Asile presentó, el 8 de noviembre de 2025, en el periódico L’Humanité, un estudio que respalda que una política migratoria más humana y efectiva generaría 3.300 millones de euros al año para las finanzas públicas francesas. La medida clave implica regularizar a 250.000 trabajadores indocumentados ya presentes y económicamente integrados en Francia, generando casi 3.000 millones de euros anuales a través de contribuciones sociales adicionales e impuesto sobre la renta.
Se proyectan otros ahorros: 40 millones de euros al detener las obligaciones de salir del territorio francés (OQTF) contra extranjeros irregulares; 219 millones al reducir drásticamente los lugares en centros de retención administrativa saturados en favor de una retención dirigida; y 15 millones al crear plazas dedicadas para solicitantes de asilo en lugar de usar alojamientos de emergencia.
Najat Vallaud-Belkacem, presidenta de la asociación y exministra de Educación, declara: «Nuestra política migratoria actual es un doble despilfarro: un despilfarro humano, indigno de nuestra República, y un despilfarro financiero que cuesta miles de millones a los contribuyentes. Es hora de tener el coraje político para alinear nuestros principios de fraternidad con la eficiencia económica».
Este estudio llega en medio de las discusiones presupuestarias parlamentarias. El ministro del Interior Laurent Nuñez estimó recientemente el número de personas indocumentadas en Francia en alrededor de 700.000. Sin embargo, Nicolas Pouvreau-Monti, director del Observatorio de Inmigración y Demografía, cuestiona estas cifras. En una entrevista en Figaro, afirma: «Este cálculo me deja bastante atónito [...] El cálculo de France Terre d’Asile ignora completamente la realidad de los costes». Según el estudio de su observatorio, la inmigración cuesta a Francia el 3,4% del PIB al año, con los inmigrantes teniendo una tasa de empleo 7 puntos inferior a la de los franceses nativos, sin compensar los beneficios sociales.
Pouvreau-Monti señala que la regularización pasaría por alto los costes asociados y los efectos a largo plazo, como el aumento de solicitudes de asilo. «Tendría repercusiones tanto en las finanzas públicas como en la integración», añade.