El Senado francés aprobó el lunes 24 de noviembre un nuevo permiso de nacimiento que concede hasta dos meses adicionales a cada progenitor a partir del 1 de enero de 2027. Esta medida se suma a las bajas existentes de maternidad y paternidad y busca apoyar a las familias ante la disminución de la natalidad. Anunciada por Emmanuel Macron en enero de 2024, forma parte del proyecto de presupuesto de la seguridad social de 2026.
El Senado votó a favor de este permiso adicional de nacimiento durante la revisión del proyecto de presupuesto de la seguridad social de 2026. Originalmente previsto para julio de 2027 en el texto inicial, los diputados habían adelantado la fecha al 1 de enero de 2026, pero los senadores decidieron retrasarla al 1 de enero de 2027.
Esta disposición, destinada a un «rearme demográfico» en respuesta a la caída de la natalidad, permite a cada progenitor tomar estos dos meses de forma simultánea o alternada. Los senadores eliminaron una disposición de los diputados que requería que al menos un mes no fuera tomado conjuntamente por ambos progenitores, para promover un reparto más equitativo de las tareas. También dictaminaron que el permiso no puede dividirse.
La secretaria de Estado de igualdad de género, Aurore Bergé, defendió la medida para «dar más flexibilidad» a los padres, por ejemplo en casos de depresión posparto. La senadora socialista Laurence Rossignol elogió la iniciativa, destacando que fortalece el vínculo padre-hijo y lleva a un «reparto más justo de la carga mental».
La compensación, fijada por decreto, será del 70 % del salario neto para el primer mes y del 60 % para el segundo, según indicaciones del Gobierno. Rossignol urgió que la pérdida de ingresos sea limitada para incentivar a los padres, que ganan salarios medios más altos. Este permiso no reemplaza el permiso parental, pagado alrededor de 400 euros al mes hasta el tercer cumpleaños del niño.
Para financiarlo, el Gobierno propuso aumentar la edad de majoración de las prestaciones familiares para el segundo hijo de 14 a 18 años, pero los senadores lo rechazaron mediante una enmienda del centrista Olivier Henno, respaldada por la izquierda.