Los enviados del G20 han acordado un borrador de declaración de líderes de cara a la cumbre de Johannesburgo, excluyendo aportes de EE.UU. por un boicot. El borrador incluye referencias al cambio climático, desafiando objeciones de la administración Trump. Sudáfrica, como anfitrión, impulsa su agenda de solidaridad global y desarrollo pese a las tensiones.
De cara a la cumbre del G20 del 22-23 de noviembre de 2025 en Johannesburgo —la primera en suelo africano—, los enviados de las naciones miembro acordaron un borrador de declaración de líderes sin participación de Estados Unidos, según cuatro fuentes familiarizadas con el asunto. La administración de EE.UU. bajo el presidente Donald Trump ha indicado que boicoteará el evento por desacuerdos con la nación anfitriona, Sudáfrica.
Trump citó alegaciones desacreditadas de que el gobierno de mayoría negra de Sudáfrica persigue a su minoría blanca como razón para no asistir. También rechazó la agenda del anfitrión, que promueve la solidaridad y ayuda a las naciones en desarrollo a adaptarse a desastres meteorológicos agravados, transitar a energías limpias y reducir costos excesivos de deuda. Recientemente, Trump describió el cambio climático como un „estafa“ y no envió una delegación a la cumbre de la COP30 en Brasil.
El borrador de declaración incluye notablemente referencias al „cambio climático“, desafiando objeciones de EE.UU. a cualquier mención de ese tipo. Un alto funcionario de la administración Trump calificó la medida de „vergonzosa“, afirmando: „Es una tradición de larga data del G20 emitir solo entregables por consenso, y es vergonzoso que el gobierno sudafricano ahora intente apartarse de esta práctica estándar pese a nuestras objeciones repetidas.“ Los detalles del contenido de la declaración permanecen sin divulgar, y no está claro qué concesiones se hicieron para lograr el acuerdo, particularmente en el lenguaje climático.
Tres de los cuatro principales puntos de la agenda sudafricana —prepararse para desastres inducidos por el clima, financiar transiciones a energía verde y asegurar beneficios de minerales críticos para los productores— giran en torno a temas climáticos. El presidente Cyril Ramaphosa señaló el jueves que Sudáfrica discutía una posible participación de EE.UU. con la nación que acogerá en 2026, aunque la Casa Blanca lo negó. Ramaphosa había aceptado previamente la posibilidad de una entrega „a silla vacía“. La Casa Blanca ofreció enviar al encargado de negocios de EE.UU. para la entrega, pero la presidencia sudafricana lo rechazó.
Los analistas ven la ausencia de EE.UU. como un desafío pero una oportunidad para Sudáfrica de avanzar su agenda multilateral en medio de la hostilidad de Trump hacia esa diplomacia.