El fallecimiento de la generación baby-boom desencadenará una transferencia de riqueza sin precedentes en Francia, estimada en más de 9 billones de euros en quince años. Un informe reciente advierte de posibles desigualdades y propone un aumento de la tributación para financiar prioridades públicas. Los legisladores ya han presentado enmiendas para gravar estas herencias como parte del presupuesto de 2026.
En los próximos quince años, la generación baby-boom, nacida entre 1946 y 1964, desencadenará una masiva transferencia de riqueza en Francia, denominada la "gran transmisión" en un informe de Hémisphère gauche y la Fondation Jean Jaurès. Redactado por el senador socialista Alexandre Ouizille, junto con los altos funcionarios Théo Iberrakene y Boris Julien-Vauzelle, el documento estima este flujo sucesorio en más de 9 billones de euros de forma acumulativa desde 2025 hasta 2040, con un pico de 677 mil millones de euros en 2040. Esto equivaldría a aproximadamente el 20 por ciento del PIB transmitido de media cada año.
Los autores destacan el carácter desigual de este fenómeno: "El 10 por ciento de los hogares posee el 55 por ciento de la riqueza total de los franceses hoy", según datos del Banque de France. Advierten de que, sin acción, "la gran transmisión corre el riesgo de restablecer una sociedad en la que la fortuna heredada determina en exceso la posición social de los individuos". La herencia puede actuar como una "red de seguridad social" o "salvavidas", pero también transmite desigualdades.
Para abordar esto, el informe sugiere un impôt sur les grandes successions (IGS), dirigido al "1 por ciento superior" de la riqueza, para financiar la transición ecológica, la investigación y la educación. Esto elevaría los ingresos fiscales del 5 por ciento a más del 9 por ciento de las transmisiones, sobre un total de 400 mil millones de euros en riqueza al año, aumentando de 20 mil millones a 36 mil millones de euros.
Durante la revisión del proyecto de ley de financiación de la seguridad social de 2026 (PLFSS), los legisladores respondieron. La diputada ecologista Sandrine Rousseau propuso una enmienda rechazada para una "contribución excepcional sobre herencias y donaciones" del 1 por ciento desde el primer euro a partir de 100.000 euros. "Cuando recibes una herencia de 100.000 euros, ya estás entre el 13 por ciento mejor dotado en términos de herencia en Francia, ya que el 87 por ciento de las herencias no alcanza esta cantidad. La tributación comienza así en este umbral, a una tasa del 1 por ciento. Es una medida de responsabilidad presupuestaria, pero también de justicia", argumentó. Rendimiento estimado: hasta 3 mil millones de euros anuales.