Un colectivo de investigadores defiende el memorial del campo de Rivesaltes frente a los ataques del Rassemblement national, que lo acusa de borrar la memoria de los harkis. Inaugurado en 2015 en los Pirineos Orientales, el lugar celebra su décimo aniversario en medio de tensiones. Los hechos demuestran que las acusaciones no se sostienen ante la programación real de la institución.
El memorial del campo de Rivesaltes, inaugurado en octubre de 2015 en los Pirineos Orientales, conmemoró recientemente su décimo aniversario. Este lugar, diseñado por el arquitecto Rudy Ricciotti como un monolito de hormigón de 210 metros que simboliza la memoria enterrada, recorre la historia del mayor campo de internamiento de Europa Occidental, operativo de 1941 a 1964 en 6 kilómetros cuadrados.
Desde septiembre, el Rassemblement national (RN) ha lanzado una campaña de descrédito contra el memorial y sus equipos. Elegidos del RN, en la Asamblea Nacional, el consejo regional de Occitanie y el propio lugar, han formulado acusaciones calificando el sitio de 'templo del wokismo' y afirmando que la memoria de los harkis está 'deliberadamente borrada' en favor de otras memorias y 'discursos inductores de culpa', lo que supone una 'traición a la historia'.
Un colectivo de investigadores, en una tribuna publicada en Le Monde, rebate estas afirmaciones recordando los hechos. El campo Joffre de Rivesaltes, originalmente militar, se convirtió en centro de internamiento en enero de 1941, recibiendo un convoy del campo de Agde (Hérault). Bajo el régimen de Vichy establecido en julio de 1940, internó a unas 50.000 personas, hombres, mujeres y niños, incluidos refugiados judíos, familias españolas y polacas, y nómadas franceses.
La historia del lugar abarca la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial, la Shoah y la descolonización, destacando su amplio alcance memorial. Los investigadores afirman que la memoria de los harkis está integrada allí, refutando las críticas del RN como infundadas.