Una ballena jorobada ofreció un espectáculo espectacular de poder y gracia al saltar cerca de la isla St Croix en la bahía de Algoa. El fotógrafo Lloyd Edwards, propietario de Raggy Charters, capturó los momentos impresionantes. El evento resalta la inmensa energía y agilidad de estos gigantes marinos.
En un espectáculo natural impresionante, una ballena jorobada saltó repetidamente cerca de la isla St Croix en la bahía de Algoa, cerca de la bahía Nelson Mandela, en Sudáfrica. Lloyd Edwards, fotógrafo y propietario de Raggy Charters, documentó el evento, capturando la inmensa ráfaga de energía de la ballena al inicio de cada salto. Este esfuerzo es comparable a un humano corriendo un maratón, con las jorobadas saltando a veces docenas de veces consecutivamente.
Las fotografías revelan características clave de la ballena jorobada. Sus aletas, entre los apéndices más largos de cualquier animal, permiten a la ballena girar en el aire y repeler depredadores mientras protege a las crías. Pliegues distintivos a lo largo del vientre, conocidos como pliegues rorqual, se expanden como un acordeón para engullir volúmenes masivos de agua y presas en un solo trago. Crestas nudosas en el borde delantero de las aletas, llamadas tubérculos, mejoran la maniobrabilidad y la eficiencia en el agua.
El espectáculo culmina en una reentrada dramática, cuando la ballena –potencialmente pesando hasta 40 toneladas– se estrella de nuevo en el mar con un estruendoso chapoteo. Esto muestra la fuerza y agilidad de la criatura, ofreciendo un raro vistazo al comportamiento de las ballenas jorobadas durante sus migraciones. Las imágenes de Edwards proporcionan valiosos conocimientos sobre estos animales majestuosos en su hábitat costero.