En el barrio iraní de París en el 15.º arrondissement, la noticia de la muerte de Alí Jamenei por un ataque israelí-estadounidense ha provocado reacciones mixtas en la diáspora. Muchos lo ven como el inicio de la liberación del pueblo iraní, mientras que otros temen nueva violencia. Las celebraciones se mezclan con la aprensión en esta comunidad exiliada.
El 1 de marzo de 2026, en la Rue des Entrepreneurs de París, un animado centro de la diáspora iraní con restaurantes y tiendas, el anuncio de la muerte del líder supremo Alí Jamenei provocó explosiones de alegría. Syriès, que llegó a París hace 40 años, exclamó: « Khamenei est mort. Il est parti au diable ! » Un amigo añadió: « Et encore, il n’est pas dit que le diable en veuille ! » Syriès, sintonizado con canales de noticias iraníes, no se sorprendió por los ataques israelí-estadounidenses del sábado anterior. Espera que estos ataques acaben con el régimen de los mulás en el poder durante 47 años. Para Shayan, un tendero de la misma calle, la noticia trajo lágrimas de alegría ya el sábado por la mañana mientras conducía. Este ataque conjunto marca, para muchos en la comunidad, el comienzo de una posible liberación iraní. Sin embargo, persisten los temores de represalias o escalada del régimen. La diáspora, asentada en Francia durante décadas, equilibra optimismo y cautela ante este evento decisivo que podría remodelar la región.