Irán llevó a cabo el martes las ejecuciones de dos hombres identificados como líderes de las protestas en el condado de Shahrud. Los ahorcamientos forman parte de una campaña más amplia de ejecuciones estatales contra la disidencia.
Irán ejecutó a Javad Zamani y Abolfazl Saedi después de que fueran condenados por moharebeh, o librar una guerra contra Dios, además de corrupción en la tierra, daños a la propiedad y delitos contra la seguridad nacional. Las autoridades declararon que ambos habían utilizado armas durante los disturbios armados de principios de 2026.
Grupos de derechos humanos condenaron las ejecuciones, señalando que estos cargos se utilizan habitualmente para criminalizar la protesta. El Centro por los Derechos Humanos en Irán informó que al menos 22 presos políticos fueron ejecutados entre el 17 de marzo y el 27 de abril de este año.
Esfandiar Aban, director de investigación del centro, afirmó que la magnitud de este uso político de la pena de muerte no se había visto desde la década de 1980. Añadió que los jóvenes que exigían libertad están siendo llevados ahora a la horca.