El escritor peruano Jaime Bayly relató su experiencia en la boda de su hija mayor en Nueva York, un evento al que asistió a pesar de sus temores y su historial de ausencias familiares. La ceremonia civil, oficiada por su propia hija, transcurrió en un ambiente íntimo y emotivo, aunque no exento de tensiones. Bayly destaca la generosidad de su hija y el lujo de la celebración, financiada por la familia del novio.
Jaime Bayly, conocido por su estilo irreverente, sorprendió al revelar en un relato personal publicado en La Tercera que asistió a la boda de su hija en Nueva York, contra sus pronósticos iniciales. 'He sobrevivido a la boda de mi hija en Nueva York. Contra todo pronóstico, ella tuvo la generosidad de invitarme', escribió Bayly, quien se describió como un 'padre desastroso, un padre ausente'. Aunque financió la educación de su hija en una universidad privada neoyorquina, admitió no haber estado en sus graduaciones, cumpleaños ni viajes familiares en dos décadas, lo que lo llevó a temer una exclusión.
La ceremonia, celebrada recientemente, evitó rituales religiosos: la novia, bautizada católica pero agnóstica como su padre, y el novio, de familia judía, optaron por un enlace civil breve y conmovedor. La hija mayor de Bayly, abogada exitosa, recibió poderes notariales para oficiar el matrimonio junto al hermano del novio. 'Ambos pronunciaron unos discursos preciosos, nacidos en la zona más cálida del corazón', relató Bayly, destacando anécdotas divertidas y lágrimas compartidas.
La recepción tuvo lugar en el club nocturno de un hotel, reservado por el padre del novio a un costo 'fortuna'. Bayly elogió la música en vivo, luces tenues y bocadillos exquisitos, disfrutando sin gastar un centavo. Sin embargo, un incidente empañó la noche: al despedirse, abrazó a su exesposa —madre de la novia— e invitó a cenar, lo que provocó una mirada de disgusto hacia su actual esposa, generando una discusión posterior. 'Porque todo fue falso', le dijo su esposa, aunque Bayly defendió la autenticidad del amor y la familia.
Días después, en una cena familiar, Bayly se comprometió a financiar una fiesta en Lima, pero el monto anunciado lo dejó atónito. 'Casi me desmayo', confesó, bromeando sobre pedir ayuda a su madre de 85 años, ausente por edad.