James Sabatino, un exmiembro de la mafia siciliana, ha solicitado permiso para interactuar con Joaquín 'El Chapo' Guzmán durante los periodos de recreo en la prisión federal ADX Florence, en Colorado. La petición busca aliviar el aislamiento extremo que ambos enfrentan, argumentando un deterioro en su salud mental. Esta solicitud resalta las duras condiciones en la cárcel de máxima seguridad.
James Sabatino, conocido por sus fraudes sofisticados y vínculos con la Cosa Nostra, se encuentra recluido en la prisión ADX Florence desde hace años. Esta cárcel de máxima seguridad en Colorado alberga a algunos de los reclusos más peligrosos de Estados Unidos, incluyendo al exlíder del Cártel de Sinaloa, Joaquín 'El Chapo' Guzmán. Sabatino, quien fue sentenciado a 20 años en 2017 por estafas que involucraban joyas de lujo y teléfonos móviles, comparte el mismo edificio con Guzmán en un ala especial llamada 'Las Suites', bajo un régimen de aislamiento estricto.
La solicitud judicial, presentada ante la jueza Joan Leonard, describe cómo el confinamiento prolongado ha causado un 'deterioro' en la salud mental de Sabatino debido a la falta de interacción con otros internos. Similarmente, afecta a Guzmán. La defensa propone que durante los momentos de recreo, ambos puedan estar en jaulas individuales adyacentes, permitiéndoles verse y comunicarse de manera limitada. Sabatino argumenta que esta medida sería un 'acto de humanidad' para preservar su estabilidad emocional y dignidad.
Aunque sus celdas están separadas por muros de cuatro metros en un nivel subterráneo, Sabatino y Guzmán han mantenido contacto limitado golpeando paredes y gritando a través de las puertas. Sabatino, quien habla poco español, ha actuado como traductor informal entre Guzmán —quien no domina el inglés— y el personal penitenciario. La prisión permite solo una visita mensual de familiares y prohíbe interacciones directas, con celdas que ofrecen apenas una vista al cielo como conexión al exterior.
Esta petición revive debates sobre las condiciones psicológicas en prisiones supermax, donde el aislamiento extremo es la norma para prevenir escapes o comunicaciones criminales.