El gobierno japonés está a punto de expresar su disposición a participar en el sistema de defensa antimisiles de próxima generación de Estados Unidos, conocido como Golden Dome, con la primera ministra Sanae Takaichi que probablemente transmitirá esta postura al presidente Donald Trump en su cumbre la próxima semana. El sistema está previsto para comenzar operaciones antes de enero de 2029, y Japón espera que también fortalezca sus propias defensas.
El gobierno japonés planea informar a Estados Unidos de su interés en unirse al sistema de defensa antimisiles Golden Dome durante una cumbre próxima en Washington. Esta reunión, fijada para el jueves en la Casa Blanca, marca la primera visita a EE. UU. de la primera ministra Sanae Takaichi desde que asumió el cargo en octubre. El sistema Golden Dome implica el despliegue de interceptores basados en el espacio para proteger el territorio continental de Estados Unidos de ataques con misiles. Está diseñado para neutralizar drones y vehículos de planeo hipersónicos que viajan a más de cinco veces la velocidad del sonido, abordando amenazas desarrolladas por China y Rusia. Los funcionarios japoneses ven la participación como una forma de reforzar su propia defensa nacional. Los dos países ya colaboran en el desarrollo conjunto de interceptores de fase de planeo, un nuevo tipo de misil destinado a contrarrestar vehículos de planeo hipersónicos, con una finalización prevista para la década de 2030. En la cumbre, se espera que los líderes reafirmen el progreso constante en esta iniciativa. Por separado, Japón planea establecer una constelación de satélites —una red de pequeños satélites que operan en conjunto— para finales de marzo de 2028, con lanzamientos que comenzarán en abril. Esta configuración permitirá la detección y seguimiento continuos de objetivos móviles, facilitando una mayor compartición de información con el ejército de EE. UU.