Jorge Lorenzo Escandón Ospina, sacerdote, exalcalde de Neiva y educador comprometido, ha fallecido, dejando un legado de dedicación a los vulnerables y al desarrollo social. Su trayectoria incluyó roles en el sacerdocio, la política y la docencia, siempre guiado por una ética de servicio a los demás. Amigos y colegas lo recuerdan por su transformación hacia posturas progresistas y su apoyo al Gobierno del Cambio.
Jorge Lorenzo Escandón Ospina, reverenciado como el padre Escandón por muchos, dedicó su existencia al servicio de los demás, una misión que sostuvo hasta sus últimos días pese a una enfermedad debilitante. Nacido con una vocación ética profunda, su camino abarcó el sacerdocio, la alcaldía de Neiva, la política, el derecho y la enseñanza. Incluso en sus momentos finales, completó su semestre académico, inspirando a estudiantes con su persistencia y sabiduría.
Como líder social, impulsó iniciativas como el Hogar de Abuelos del Divino Niño, donde la caridad se traducía en dignidad humana. Escandón Ospina enfatizaba que la verdadera caridad implica compartir lo que dignifica, no solo dar lo sobrante. Su visión política evolucionó de un conservadurismo inicial hacia un progresismo genuino, centrado en los pobres. "Si la Iglesia no es para los pobres, no es la Iglesia de Cristo", afirmó en sus últimas conversaciones.
Durante su gestión como alcalde, fortaleció la educación en Neiva, creó la primera Secretaría de Desarrollo Social y promovió presupuestos participativos, comités de planeación local y procesos comunitarios, posicionando a la ciudad como referente en desarrollo social y educación. Su sucesor, Héctor Javier Osorio, reconoció recientemente la estatura visionaria de su administración, que ahora se valora con mayor claridad.
Apoyó firmemente el Gobierno del Cambio, viéndolo como una síntesis moral de sus ideales. Reconciliado con antiguos opositores, vivió según el imperativo de actuar de manera que sus acciones pudieran ser ley universal, priorizando la rectitud por convicción. Como amigo, enseñó que la amistad verdadera acompaña ideales y esperanzas, contribuyendo a un mundo más justo. Su partida deja un llamado a honrar su luz mediante actos concretos.