Un panel gubernamental ha seleccionado kagura, un arte performativo tradicional japonés, y la cultura de los onsen como candidatos para la designación de patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO. La decisión se tomó formalmente en una conferencia de ministerios y agencias relacionadas el viernes. El gobierno planea presentar una propuesta a la UNESCO antes de finales de marzo del próximo año, con el objetivo de registrar kagura en 2028 y la cultura de los onsen en 2030.
El kagura es un arte performativo folclórico organizado por lugares sagrados específicos, y el gobierno propondrá en bloque a la UNESCO 40 casos designados como propiedades culturales folclóricas inmateriales importantes de Japón. La cultura de los onsen abarca la costumbre social japonesa de bañarse en aguas termales para sanar cuerpo y mente, incluyendo festivales nacionales y ceremonias religiosas.
Japón cuenta actualmente con 23 patrimonios culturales inmateriales de la UNESCO. El gobierno también ha recomendado la shodō, o caligrafía japonesa, para su inscripción en la lista. Si se registra el kagura, abarcará patrimonios existentes como el kagura de Hayachine en la prefectura de Iwate y las danzas rituales de Sada Shinno en la prefectura de Shimane, reduciendo el total de Japón a 22.
El panel también recomendó agregar un caso al patrimonio actual de los eventos de montañas, hoko y yatai, uno a las artes performativas folclóricas furyū odori, y tres a las habilidades, técnicas y conocimientos tradicionales para la conservación y transmisión de la arquitectura de madera en Japón. Estos esfuerzos buscan elevar el reconocimiento global de la cultura tradicional japonesa.