Bruno Retailleau, líder de Los Républicains, pide una línea autónoma para el partido en medio de tentaciones de alianza con la extrema derecha. Instó a la derecha a evitar una trampa tendida por la izquierda desde la era Mitterrand. Un caso reciente en Tarn-et-Garonne destaca tensiones internas.
Bruno Retailleau busca reconstruir una línea autónoma para Los Républicains (LR), pero le cuesta acallar las voces que exigen aclaraciones sobre la estrategia del partido. Interrogado sobre la línea política, insta a la derecha a no caer en una vieja trampa tendida por la izquierda desde la era Mitterrand, llamando a una movilización general contra la izquierda.
Algunos sospechan que Retailleau no quiere bloquear al Rassemblement national (RN). Un ejemplo concreto ocurrió durante una elección legislativa parcial el pasado octubre en Tarn-et-Garonne. El candidato de LR no llegó a la segunda vuelta, dejando el enfrentamiento entre un candidato de UDR –el partido de Éric Ciotti, aliado de Marine Le Pen– y un socialista. “Ni un solo voto para la izquierda”, declaró el presidente de LR. Al final, el candidato “ciottista” ganó.
Este resultado provocó reacciones contrastantes. El socialista Olivier Faure lo ve como la “fusión entre la derecha y la extrema derecha”. El centrista Marc Fesneau cuestiona el llamamiento de Retailleau contra el bloqueo: “¡Nunca comprometerse con el extremismo!”. Estas divisiones destacan el dilema de Los Républicains: alianza con el centro o unión de las derechas.