La candidata del PP a la presidencia de la Junta de Extremadura, María Guardiola, rehusó este lunes especificar qué significa su afirmación de no pasar 'por el aro' de Vox, en medio de una relación zigzagueante con la ultraderecha.
En Puebla de la Calzada, Badajoz, María Guardiola respondió a preguntas sobre posibles pactos postelectorales afirmando que siempre ha sido 'muy clara' sobre sus límites, aunque no los detalló. Ante la consulta sobre si su compromiso implica no gobernar con Vox o evitar discursos como el de Juanfran Pérez Llorca en Valencia, evadió la respuesta diciendo que los extremeños conocen sus posiciones. Criticó a Santiago Abascal, líder de Vox, como un 'turista' sin compromiso con la región y se presentó como una figura fuerte capaz de contradecirlo.
Esta postura continúa una historia compleja desde las elecciones de 2023, donde el PP empató con el PSOE y Guardiola inicialmente rechazó duramente a Vox, acusándolo de no respetar Extremadura. Ofreció un programa con bajadas de impuestos y derogación de la ley de memoria, pero sin entrada en el Gobierno. Tras presión de la dirección nacional del PP, cedió y permitió a Vox una consejería en Gestión Forestal y Mundo Rural. La consejera inicial, María del Camino Liria, dimitió en octubre de 2023, y su sucesor Ignacio Higuero permaneció incluso tras la ruptura de coaliciones en 2024, aunque dimitió meses después por falsear su currículum.
Vox ha sido clave para mayorías en la Asamblea, como en la derogación de la ley de memoria por una de 'concordia' en octubre, que equipara daños de ambos bandos e incluye víctimas del terrorismo. Guardiola se mantiene abierta a pactos sin 'cordón sanitario', pero sus límites actuales siguen imprecisos, especialmente si no logra mayoría absoluta en las elecciones del 21 de diciembre.