Las declaraciones de Javier Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva escalaron en una crisis diplomática entre Argentina y Brasil. El gobierno brasileño llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires y pidió explicaciones al representante argentino.
El presidente argentino calificó a Lula de “ladrón” y “presidiario” durante el acto de lanzamiento de la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro. La tensión llevó al canciller brasileño Mauro Vieira a reunirse con el embajador argentino Daniel Raimondi y a convocar al embajador Julio Bitelli de regreso a Brasilia.
El vicepresidente brasileño Geraldo Alckmin describió los insultos como “lamentables” y una actitud “absolutamente grosera”. La oposición argentina llevó el conflicto al Congreso y evalúa citar al canciller Pablo Quirno.
El gobierno argentino descartó responder con medidas diplomáticas adicionales. El vocero presidencial Adrián Ravier afirmó que las diferencias son “ideológicas y políticas” y que Argentina no busca trasladarlas al plano diplomático.