Derrumbe en mina asturiana deja dos mineros muertos

Un derrumbe en la mina de Vega de Rengos, en Cangas del Narcea, causó la muerte de dos trabajadores el viernes por la tarde. Los rescates confirmaron las fallecimientos de Óscar Díaz y Anilson Soares tras horas de esfuerzos. El suceso revive traumas en una región marcada por accidentes mineros recientes.

El viernes por la tarde, un derrumbe sorprendió a dos mineros en la explotación de Vega de Rengos, en el concejo de Cangas del Narcea, Asturias. La aldea cercana de Vega de Rengos quedó en silencio mientras ambulancias y equipos de rescate acudían al lugar. "Aquí las cosas se saben en minutos", relató José Manuel Rodríguez, un vecino local, destacando cómo la noticia se propagó rápidamente por móviles.

La confirmación de la tragedia llegó cerca de las 19:45, cuando los rescatistas accedieron al cuerpo de Óscar Díaz. Poco después localizaron a Anilson Soares, sepultado en una zona inestable, y su recuperación se prolongó hasta pasadas las 23:30. La familia de Soares ya había sufrido una pérdida similar: su hermano Adolfo murió en 2007 en un derrumbe en el Pozo Calderón, en Villablino.

Este accidente ocurre ocho meses después del de Cerredo, que dejó cinco muertos en marzo de 2025, elevando a siete las víctimas en minas asturianas este año. Tras Cerredo, la explotación de TYC Narcea se suspendió en abril y reanudó operaciones en junio tras inspecciones. Las primeras indicaciones apuntan a un fallo geológico imprevisible, como explicó el alcalde José Luis Fontaniella: un hundimiento por "quiebra" de una roca imposible de detectar.

La Brigada de Salvamento Minero del Pozo Fondón participó pese a que 19 de sus 21 miembros han renunciado recientemente por cambios organizativos. "Su respuesta ha sido impecable", afirmó José Luis Alperi, de SOMA-FITAG-UGT. Comisiones Obreras subrayó que el área se revisó el día anterior y exigió una investigación rigurosa, diferenciándolo de Cerredo.

Veteranos como Alipio Díaz describen la mina como un entorno de riesgos perennes: gases, ventilación y movimientos del terreno. Aunque la minería se ha mecanizado, reduciendo algunos peligros, persisten amenazas incontrolables. La antracita extraída aquí se usa en procesos siderúrgicos, permitida bajo normativas europeas para fines industriales.

El suceso ha generado inquietud en una zona donde la minería deja una huella profunda, pese a su declive económico. "La espera es lo peor", dijo un vecino, reflejando la familiaridad con estas tragedias.

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