En Guadalupe, la mala gestión prolongada de los recursos hídricos representa una amenaza persistente para los funcionarios locales de cara a las elecciones municipales de 2026. Un reciente incendio en Saint-François puso de relieve la crisis, con los bomberos obligados a bombear agua de mar para apagarlo. El prefecto Thierry Devimeux ha instado a los líderes locales a asumir la responsabilidad.
Guadalupe ha estado lidiando con una crisis crónica del agua, con escaseces en los grifos que persisten durante décadas. Esta fallida gestión de los recursos hídricos se cierne sobre los funcionarios electos locales como una espada de Damocles de cara a las elecciones municipales de 2026.
En la noche del 27 al 28 de octubre, un feroz incendio arrasó el puerto deportivo en Saint-François, un municipio conocido por sus bares y restaurantes. El incendio destruyó cinco establecimientos, y los bomberos tuvieron que bombear agua directamente del mar debido a la falta de presión en la boca de incendio. Este incidente ejemplifica una realidad común en el archipiélago.
Esa misma noche, el prefecto Thierry Devimeux, en el cargo desde el 1 de septiembre, reunió a asociaciones de usuarios de agua para discutir el tema. “¿Cómo es posible que en Francia, en el siglo XXI, todavía estemos en este punto?”, se preguntó, comparándolo con los países menos desarrollados. Luego afirmó: “Este es un tema que debe ser asumido y llevado por los funcionarios electos locales”, lo que provocó risas en la sala.
Esta crisis del agua complica el panorama político local, donde las escaseces afectan a la población a diario y podrían influir en las próximas elecciones.