Najib Alizadeh, que vive en Falun, encontró seguridad en su permiso de residencia permanente en Suecia. Sin embargo, una política migratoria más estricta ha despertado temores de que pueda ser revocada. «Ya no me siento seguro», dice.
Najib Alizadeh llegó a Suecia y recibió un permiso de residencia permanente que le permitió construir una nueva vida en Falun. Esto le proporcionó seguridad, pero un endurecimiento de la política migratoria ha cambiado la situación. Ahora expresa temor a perder su permiso. El otoño pasado, el gobierno propuso la posibilidad de revocar retroactivamente los permisos de residencia permanente. La propuesta recibió fuertes críticas de los organismos de revisión. Recientemente, el gobierno anunció que no lo discutirá hasta después de las elecciones. Alizadeh comparte su preocupación abiertamente: «Ya no me siento seguro». Su situación refleja discusiones más amplias sobre la política migratoria en Suecia, donde los cambios afectan a individuos con vidas establecidas en el país.