Naomi Osaka lució un kimono blanco hecho a medida y un vestido de tenis a juego para inaugurar su participación en Wimbledon el 29 de junio. El conjunto rindió homenaje a su herencia japonesa cumpliendo al mismo tiempo con el estricto código de vestimenta blanca del torneo.
Osaka colaboró en el diseño con Hana Yagi para crear este look, que presentaba un kimono con motivos de flores de cerezo y grullas bordadas. Lo combinó con un vestido Nike Dri-FIT inspirado en el arte japonés del kirigami, adornado con siete flores y pliegues personalizados. La tenista de 27 años afirmó que la elección reflejaba su trasfondo cultural. "Para mí, mi herencia japonesa significa mucho", declaró Osaka tras el partido. "Dijeron que todo debía ser blanco en Wimbledon y pensé que sería muy lindo salir con un kimono". Osaka derrotó a Elsa Jacquemot por 6-1 y 7-5 en la primera ronda. Los aficionados elogiaron el conjunto en las redes sociales, calificándolo como una declaración de moda creativa que conectó a los espectadores con su historia personal. Este año, ha lucido atuendos con temáticas similares en el Abierto de Australia y el Abierto de Francia, inspirándose en la cultura pop, incluida la película Kill Bill.