En un reciente giro de la trama en General Hospital, Nina Reeves cometió un error crítico mientras cuidaba a Drew Cain. Su distracción provocó que no se le administrara la inyección paralizante programada, lo que potencialmente le permitiría recuperar algo de movilidad y comunicarse para pedir ayuda.
Willow Corinthos le encargó a Nina Reeves administrar la siguiente inyección de Drew Cain en su hogar. Ella preparó la jeringuilla, pero se distrajo con una llamada telefónica de Valentin Cassadine, dejando la inyección sin administrar a Drew, quien permanece paralizado y encerrado tras haber recibido un disparo de Willow hace meses.