Oracle está integrando un backend de KVM en su hipervisor VirtualBox, lo que le permite utilizar las funciones de virtualización integradas del kernel de Linux en lugar de su módulo personalizado. Este cambio resuelve problemas de compatibilidad de larga data con actualizaciones del kernel y Secure Boot. La medida podría mejorar el rendimiento y facilitar el mantenimiento para usuarios y distribuciones.
Durante más de una década, VirtualBox ha sido una opción popular para desarrolladores y aficionados gracias a su interfaz sencilla y soporte multiplataforma en Linux, Windows, macOS y Solaris. Sin embargo, en anfitriones Linux, dependía de un módulo del kernel fuera del árbol llamado vboxdrv, que requería recompilación con cada actualización del kernel y causaba problemas con Secure Boot. Estos inconvenientes han llevado a algunos usuarios a alternativas como KVM y QEMU, que están integrados directamente en el kernel de Linux. El cambio a un backend de KVM, señalado primero por Phoronix, permite que VirtualBox se interfaz con el dispositivo /dev/kvm del kernel, el mismo mecanismo utilizado por herramientas como QEMU y Cloud Hypervisor. Esto permite que VirtualBox maneje la virtualización de CPU y memoria a través de KVM mientras mantiene sus propias funciones para emulación de dispositivos, passthrough de USB y adiciones de invitado. Un parche comunitario para esta integración, desarrollado por cyberus-technology, ha existido durante años, pero la decisión de Oracle de integrarlo oficialmente marca una evolución clave. Esta actualización arquitectónica reduce los esfuerzos de mantenimiento de Oracle, ya que la compañía ya no necesita rastrear APIs inestables del kernel para su módulo. La estabilidad de KVM y su compatibilidad con Secure Boot eliminan puntos comunes de fallos, haciendo que VirtualBox sea más fácil de empaquetar y soportar para distribuciones Linux. Por ejemplo, distribuciones como Fedora han enfrentado desafíos para incluir VirtualBox debido a incompatibilidades con el kernel. El rendimiento debería mejorar, especialmente para cargas de trabajo exigentes, aprovechando las rutas optimizadas de KVM que sustentan plataformas en la nube de Amazon, Google y Oracle. Sin embargo, el backend es específico de Linux, por lo que VirtualBox mantendrá su motor existente en otros sistemas operativos, creando una arquitectura dividida. Oracle no ha detallado un cronograma para la integración completa ni la compatibilidad con su paquete de extensiones propietario, que incluye funciones como USB 3.0 y cifrado de discos. En general, este paso pragmático reconoce el dominio de KVM en la virtualización de Linux, atrayendo potencialmente usuarios de vuelta a VirtualBox con menos complicaciones y lazos más fuertes con el ecosistema.