El gobernador del estado de Oyo, Seyi Makinde, hizo referencia a la histórica 'Operación Wetie' durante una cumbre de la oposición en Ibadán, lo que provocó críticas del APC y una defensa por parte del PDP. El APC calificó la declaración como una incitación a la violencia, mientras que el PDP la describió como una advertencia preventiva contra la represión política. El enfrentamiento subraya las tensiones de cara a las elecciones de 2027.
En la Cumbre Nacional de Partidos Políticos de la Oposición celebrada el sábado en Ibadán, el gobernador del estado de Oyo, Seyi Makinde, advirtió contra la consolidación del poder legislativo bajo un solo partido, haciendo referencia a la violencia de la 'Operación Wetie' de la década de 1960 que comenzó en la Región Occidental.
“Para aquellos que actúan como si no hubiera un mañana, deben recordar que la 'Operación Wetie' comenzó aquí. Este es el mismo Salvaje Oeste”, dijo Makinde.
La 'Operación Wetie', derivada de una frase yoruba que significa 'mójalo', consistió en rociar con gasolina a figuras de la oposición y prenderles fuego tras las disputadas elecciones de la Región Occidental de 1965.
El domingo, el Congreso de Todos los Progresistas (APC) emitió un comunicado a través de su Secretario Nacional de Publicidad, Felix Morka, condenando las palabras de Makinde como una incitación imprudente que podría provocar la anarquía. “Con su incitación a la violencia, Makinde ha demostrado no ser digno del alto cargo de gobernador que ocupa”, señaló el APC, pidiendo a las agencias de seguridad que lo responsabilicen a pesar de su inmunidad constitucional.
El Partido Democrático Popular (PDP) defendió a Makinde en una declaración del Secretario Nacional de Publicidad, el camarada Ini Ememobong, insistiendo en que la referencia fue una advertencia histórica al APC y a las instituciones federales contra la supresión de la oposición. “El uso de la historia de la manera en que lo hizo el gobernador Makinde... sirvió como precaución y asesoramiento”, afirmó el PDP, acusando al APC de hipocresía al recordar sus propias amenazas pasadas, como la narrativa del 'babuino y la sangre' y sus promesas de hacer que el país sea ingobernable.