La filtración del Dossier de Damasco, que expone la brutalidad del régimen de Bashar al-Assad contra su propia población, podría servir como prueba clave en futuros casos judiciales. La fiscal Reena Devgun, de la unidad contra el crimen internacional y organizado, ha investigado material sirio similar anteriormente. Destaca el inmenso valor de la documentación para la justicia.
Tras la caída del régimen de Bashar al-Assad en Siria, la filtración conocida como el Dossier de Damasco ha atraído una gran atención. Incluye imágenes y documentos que revelan el tratamiento horroroso de los prisioneros por parte del régimen, incluyendo tortura y asesinato de más de 10.000 sirios desaparecidos. Este material proporciona pruebas concretas de la brutalidad largamente sospechada.
Reena Devgun, fiscal de la unidad sueca contra el crimen internacional y organizado, tiene experiencia práctica en investigaciones similares. Anteriormente gestionó una filtración de imágenes sirias que llevó a sanciones y condenas contra altos funcionarios del régimen. En una entrevista con Uppdrag granskning, declara: "Este tipo de documentación puede llegar a ser increíblemente importante."
El trabajo de Devgun ilustra cómo tales pruebas pueden impulsar la justicia internacional. La filtración ofrece posibles respuestas a los familiares que buscan a seres queridos desaparecidos desde 2012, cuando las protestas contra la dictadura se intensificaron. Se cree que unos 160.000 sirios desaparecieron durante el mandato del régimen. Con el régimen derrocado, surgen oportunidades para nuevos juicios en los que el Dossier de Damasco podría desempeñar un papel decisivo. Los expertos advierten sobre imágenes perturbadoras en el material, pero enfatizan su valor probatorio contra la dictadura.